#SurtidoRico
25 de Septiembre 2017
Por: Manuel Rodríguez @manuelistiko


LATIDOS DE UN PAÍS EN LUCHA 

















Una generación tan criticada, está haciendo lo mismo que hace 32 años, levantar a un paìs.

[A continuación un fragmento de la columna del 19 de septiembre de 2017]

La temporada 2017 de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), concluyó con un nuevo campeón, los Toros de Tijuana. Ante la adversidad y pronósticos, el entonces campeón, Pericos de Puebla, llegó nuevamente a una Serie del Rey -cuarta, en siete años- y enfrentó, al mejor orden al bat. El resultado, treinta y cinco carreras permitidas, en cinco cotejos.

El camino que recorrió Pericos, fue exactamente igual, al del año anterior. Una barrida (0-4) en Cancún, Quintana Roo, ante los Tigres, y contra Leones en Mérida, Yucatán. Hasta ese punto, todo era ilusión y esperanza.

Toros, enfrentó y venció en seis juegos (4-2), a Rieleros de Aguascalientes y Sultanes de Monterrey. Obviamente, los de la Frontera Norte saltaron como favoritos, quienes eran respaldados en la clasificación, al ser número uno. Pero, más allá de los porcentajes, la Zona Norte, en números fue mejor que el Sur. Pericos y Leones, eran los únicos que “podían” jugar postemporada. Tigres, Rojo del Águila y Bravos de León, tenían más juegos perdidos, que ganados. La Zona Sur, fue mediocre.

Los emplumados sacaron a flote la temporada, a pesar de… [y entonces, empezó a temblar]

En mi área de trabajo, todo era nerviosismo y desconfianza. Todo sucedió muy rápido.

La Tierra, nos hacía sentir lo insignificantes que somos. Gritos de mis colegas, acompañados del intenso rayo de sol que azotaba a la capital poblana, el cual, entraba en shock. Salir a la calle, y ver a personas desesperadas, llorando y rogándole a Dios, piedad.

Los cables de luz se balanceaban, así como los edificios quienes desafiaban la lógica, y amenazaban con caerse. Caminar, era terrorífico.

Tras el análisis de lugar donde laboro, emprendí el viaje a casa. Bajar sobre la 31 poniente y observar el coraje de los estudiantes de la facultad de estamotología, detener la ola de coches que buscaban desesperadamente avanzar. La Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) línea dos, daba servicio gratuito.

Avanzaba la unidad, y con ello la esperanza de encontrar a mi ciudad de pie. No había energía eléctrica. Los semáforos no servían, y las telefónicas caídas. La red de internet de los smartphones, fue la comunicación entre el desastre, y la sociedad.

El rugir de las sirenas, estremecía aún más, los corazones. El primer edificio dañado que observe. La emblemática escuela, Héroes de la Reforma. Las lagrimas de los alumnos y padres de familia, lo decían todo. Desgraciadamente, ahí ocurre el primer deceso.

Caminé en busca de un transporte. Me dirigí al zócalo. Baje por la Reforma, y con ello, un centenar de personas ayudaban, grababan todo a su paso. El zócalo, era un búnker. Toda la ayuda que se generaba, se dirigía ese punto. Sobre Calle 5 de mayo, los locales cerraban. Sus empleados, corrían desesperadamente. Ladrillos en el piso, polvo, y la amenaza de una posible réplica.

Llegué, abordé un camión y la urgencia de las personas obligaba al chofer a acelerar. Las calles, eran endebles a posibles choques. La radio local retumbaba en la unidad. El noticiero en turno, calmaba e informaba al mismo tiempo. Todo, era tan irreal. Decimos estar preparados para una eventualidad como ésta, pero no. Al momento de la desgracia, la gente olvida los protocolos, y entra en shock.

Llegué a casa, y el abrazar a mis familiares, hizo que mi alma entrará en paz.

Ningún movimiento en los últimos años, asustó tanto a Puebla, como éste. La delgada línea de tener a un volcán como el Popocatépetl, hace que vivíamos al límite todos los días.



















Las horas, se convirtieron en días, creando así, la unión de país que por años se dividió. México, tiene en sus hijos un cúmulo de seres dispuestos a dar su vida, por la de otra persona. La sangre, no era el lazó que juntaba a las personas. Fue la fuerza, la palabra más usada. Fuerza para levantar escombros, fuerza para elevar los ánimos, fuerza para seguir creyendo.

Es loable, las acciones que millones de personas hicieron. Ayudar. Las toneladas de vivieres reunidas en casas, dependencias y centros de acopio. Nos mostraron, la verdadera casa del mexicano, la solidaridad.

Esto no queda aquí. Serán semanas intensas de reconstrucción. Desgraciadamente, esas comunidades cercanas al epicentro, fueron las más olvidadas. Centrando así, toda la ayuda y atención, en la capital del país.

Un puñado de personas, sin importar los riesgos, decidió cambiar esa perspectiva. Tomaron palas, picos, alimentos y ropa, dirigiéndose al infierno mismo. El rezago social, se combinó con la desgracia.























Personalmente tengo una responsabilidad con mi nación. Con un grupo de amigos, fuimos a los municipios más afectados de Morelos y Puebla. Lo dimos todo, hasta nuestra propia comida.

Ver el rostro de los niños, y los ancianos, valió cada esfuerzo dado. Para nosotros, un gesto, para ellos, la gratitud total.

Tras esta es tragedia, nos hemos tomado de la mano. Solo pido, que jamás, nos volvamos a separar…

El show, debe continuar

El futbol en nuestro país, se reanudará esta semana. La Jornada 10 se suspendió, dando paso a la 11, la cual arrancará este martes, y culminará el miércoles 27 de septiembre.

Puebla recibirá a Atlas, Lobos irá a la perla tapa, y se medirá ante Chivas.

Reconocimiento al deporte nacional, que usó sus instalaciones como centros de acopio. Patrocinadores y autoridades respaldaron a los clubes profesionales, e hicieron llegar la ayuda, la cual, aún no es suficiente, pues esto aún no acaba.

México, está siendo levantado, por México.